La cubierta es el elemento constructivo más castigado por la lluvia, nieve, viento o granizo. Sufre, además, la acción humana debido a la intervención de diferentes gremios como electricistas, antenistas, fontaneros, etc. En muchas ocasiones se tiende además a hacer las cubiertas prácticamente estancas, no permitiendo que se genere la tan necesaria ventilación. Como consecuencia de todo eso se pueden producir goteras y humedades derivadas de filtraciones y de condensaciones.
Cuando lo que se trata es de afrontar la impermeabilización de una cubierta, ya sea de nueva construcción o para rehabilitar, el elemento impermeabilizante debe cumplir con una serie de parámetros fundamentales. Lógicamente debe ser impermeable y capaz de evacuar las filtraciones, pero también flexible y ligero. Además es muy importante (el nuevo CTE así lo destaca) que permita que se genere una cámara de aire ventilada que evite la aparición de condensaciones, por la humedad.
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