La instalación de césped sintético en un jardín supone un coste mayor que si se realiza con césped natural, pero a diferencia de éste, los gastos ocasionados por el consumo de agua de riego, materiales y labores de mantenimiento declinan la balanza hacia el césped sintético a partir del tercer año. Es en este momento cuando el césped artificial elimina la necesidad de riego (miles de litros al año), uso de pesticidas, abonos y vitaminas (productos caros y algunos dañinos para el medio ambiente), trabajos de repoblación, siega y mantenimiento (cientos de horas anuales), con la ventaja de que su aspecto es siempre impecable en cualquier parte.
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