Novedad
19 Ene '07

Nuevos porta-guantes de Tomás Bodero

¡Ten siempre tus guantes a mano!

Pocas veces existe una segunda oportunidad en materia de seguridad. De haberlo pensado a tiempo, muchos trabajadores manuales no estarían aquejados de discapacidad en sus manos.

¡Un corte, pinchazo o amputación cada 3 minutos! En la industria europea, el 8% de los empleados causan baja durante al menos tres días al año como consecuencia de lesiones del trabajo.

Diversos estudios concluyen que la mayoría de los accidentes afectan a las manos, nuestra herramienta fundamental para interactuar con el medio. Lo peor no es el coste económico, sino la discapacidad que deben afrontar muchos trabajadores y el descubrir -demasiado tarde- que la mayoría de los accidentes fueron evitables.

La seguridad ante todo

No tiene sentido que a las múltiples complicaciones que implica cualquier trabajo añadamos un déficit de seguridad. Las manos son insustituibles. Componentes extremadamente complejos del cuerpo, las manos son difíciles de reparar, y es duro vivir sin ellas. Es posible que la mano no funcione bien después de un accidente, pudiendo incluso verse alterada anatómicamente, con la consiguiente discapacidad ligera o severa y la potencial pérdida de prensión, destreza y movilidad. Un valioso empleado bien formado puede perder su principal herramienta de trabajo a causa de lesiones que tienen consecuencias dramáticas.

Los percances han afectado a decenas de miles de profesionales: mecánicos que desarrollan cáncer por tocar directamente con las manos aceites, líquidos y fluidos de automoción, albañiles que sufren alergia al cemento y se ven incapacitados para el trabajo por la dermatitis que afecta a sus manos, ebanistas y carpinteros que sufrieron amputaciones al manejar sin guantes máquinas-herramienta, obreros de la construcción con problemas circulatorios provocados por el manejo sin guantes de herramientas vibrátiles... La lista podría ser muy larga... y siempre con el común denominador de los accidentes o la dermatitis que afectan a las manos y provocan incapacidad.

La utilidad del porta-guantes

El guante que no se utiliza no sirve para nada. El mecánico, el albañil, el carpintero, el obrero de la construcción... y todos cuantos han perdido su función manual, o incluso su salud, muchas veces han pensado que no utilizaban los guantes por la sencilla razón de que no los tenían cerca en el momento en que requerían su uso. Pero los hubieran utilizado de haberlos tenido a mano gracias a un sencillo pero útil porta-guantes.

Además de seguridad, el porta-guantes fomenta el ahorro en los costes de la empresa en un doble sentido. Por una parte, se evita el deterioro o la pérdida de los guantes, pues al llevarlos siempre colgados no se pierden (tampoco se utilizan por otros usuarios, lo que evita el contagio de afecciones dérmicas). Por otra parte, se reducen los tiempos muertos que el operario destina a la búsqueda de sus guantes, con la consiguiente merma de la productividad.

Con el fin de evitar muchos problemas de salud para los que no hay vuelta atrás, y que tengamos nuestros guantes siempre a mano evitando la pérdida de productividad, Tomás Bodero ha creado el Glove-Holder (Porta-guantes), un sencillo dispositivo que el trabajador coloca en su cinturón, y que dispone de una lengüeta con velcro para sujetar los guantes. Existen porta-guantes para las gamas Mecanix, Tomás Bodero y Showa, y la opción de la personalización del porta-guantes.

No te confíes si no quieres pasar a engrosar la lista de discapacitados. Tu seguridad está en tus manos... y en el porta-guantes.
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