España, 18 de Septiembre de 2014

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FUENTE: Ibertrac, S.L.


La protección de la madera estructural en servicio
La madera es susceptible de ser atacada por organismos vivos. Cuando mayor sea su contenido en nutrientes, más atractiva para los xilófagos (comedores de madera). 

 

Por Víctor Rubio i Montsant. Director técnico de Ibertrac, S.L.
 

Introducción 

La madera ha sido empleada como un elemento básico de las construcciones humanas desde sus albores. Esto es debido al hecho de que se trata de un material bastante abundante en el medio y su manipulación es relativamente sencilla. 

La madera, sin embargo, es un material biodegradable, es decir, susceptible de ser atacada por organismos vivos que se alimenten de las reservas energéticas que contiene. El grupo de organismos que se alimentan de madera se denomina xilófagos ("comedores de madera"). 

El árbol, percusor de la madera, captura los nutrientes del suelo en forma inorgánica, mediante la savia (la "sangre" del árbol) los transporta a través de la albura hasta las hojas donde, con la energía solar y el anhídrido de carbono del aire, realiza la fotosíntesis y transforma la materia inorgánica en orgánica (en "azúcares"). Después, vía súber, la reparte y almacena para el resto del organismo. 

Partes principales de la sección de un árbol

Una madera será más susceptible de sufrir un ataque cuando mayor sea su contenido en nutrientes ("azúcares"), ya que resulta más atractiva para los alimentos que de ella se alimentan. De esta manera, una madera de uso óptimo para una estructura será aquélla que tenga un mínimo contenido en nutrientes. Ésta es la razón por la cual antiguamente se talaban los árboles durante la luna llena decreciente de otoño o invierno, preferentemente a última hora de la tarde, ya que es el momento que coincide con la caída de la hoja, hay menor fuerza del sol y el árbol mengua considerablemente su actividad metabólica, siendo la circulación de la savia mínima y, por lo tanto, el contenido de los nutrientes del árbol muy bajo. 

En el proceso moderno se busca conseguir este mínimo contenido en nutrientes de la madera mediante lavados con agua (que imitan el lavado que se producía con el transporte mediante balsas) y el proceso de secado mediante calderas anaeróbicas. 

 

Las clases de riesgo
A pesar de estos procedimientos, la madrea sigue siendo susceptible al ataque de los xilófagos en función de cuáles sean las condiciones ambientales a las que está sometida una vez puesta en obra. Dejando de lado el aspecto nutricional (que en este caso es la madera en sí misma), los factores que más influencian el desarrollo y la reproducción de los organismos xilófagos son la temperatura y la humedad de la madera. La regulación de la temperatura de la madera de un forjado es un factor prácticamente incontrolable, pero la humedad sí que se puede controlar o, en todo caso, evaluar. Con el fin de responder a esta inquietud surgió la normativa europea que regula el tipo de protección que ha de recibir la madera en función de la humedad a la que ésta puede ser expuesta en servicio (ver tabla 1).

 

Clase de riesgo Exposición a la humedad Patologia Tipo de tratamiento
1 Nula Carcoma
Termitas
Preventivo (1)
Tratamiento superficial (2)
2 Ocasional Hongos
Carcoma
Termitas
Preventivo (recomendado)
Tratamiento superficial
3 Frecuente Hongos
Carcoma
Termitas
Preventivo
Tratamiento en profundidad (3)
4 Permanente Hongos
Carcoma
Termitas
Preventivo+medidas constructivas (diseño)
Tratamiento en profundidad (4)
5 Permanente (con agua salada) Hongos
Carcoma
Termitas
Xilófagos marinos
Preventivos+medidas constructivas (diseño)
 
1) Justificado el tratamiento sólo si el coste preventivo es superior al curativo.
2) Se considera tratamiento superficial aquel que tiene una penetración de 1-3 mm.
3) Se considera tratamiento en profundidad aquel que tiene una penetración mínima de 3 mm. o impregna entre el 65 y el 100% de la albura.

 

En síntesis, la norma valora el tipo de riesgo a los que se puede someter la madera en servicio y recomienda el tratamiento adecuado. 

Las vías para realizar un tratamiento superficial pueden ser mediante pincelados, polvorizaciones o inmersiones. El tratamiento en profundidad acostumbra a plantearse mediante proceso de autoclave. 

 

Tratamiento en preconstrucción
Cuando se plantea el tratamiento en preconstrucción, cumplir las condiciones de las clases de riesgo no plantea muchas complicaciones. A pesar de la que norma se plantea la posible ausencia de tratamiento en la clase de riesgo 1, cuando el coste preventivo es superior al curativo, raramente este caso se da, a más a más hace falta tener presente que la mayoría de tratamientos curativos se realizan con los espacios ocupados y representan un ajetreo importante de la actividad normal del ámbito a tratar, pues dejando de lado las molestias de cualquier intervención suelen estar sometidos a terminios de seguridad (espacios de tiempo que han de permanecer desocupados los ámbitos tratados después de una aplicación), hecho que suele comportar muchos quebraderos de cabeza. 

Fases de un tratamiento por autoclave con doble vacío. 1- Realización del vacío (presión negativa)
2- Llenado de producto. 3- Recuperación de la presión (presión positiva).
4- Segundo vacío de presión y 5- Recuperación de presión atmosférica-secado.

También es necesario tener presente que, cuando se obvia un tratamiento de madera en obra nueva, es preciso justificarlo técnicamente, ya que muchas compañías aseguradoras reclaman el certificado del tratamiento de la madera para dar de alta una póliza de vivienda. 

 

Tratamiento en madera en servicio
La problemática se complica cuando se debe cumplir la norma en edificios ya construidos, en rehabilitaciones y en los tratamientos curativos. 

En una rehabilitación existen tres planteamientos:

• Recuperar los usos del edificio o de otros similares que no pida más exigencias estructurales de las que está soportando hasta el momento de la intervención. 

• Cambiar el uso con una mayor exigencia de soporte estructural, i 

• No cambiar el uso, pero es necesario justificar su funcionalidad ante la normativa de obligado cumplimiento. 

El primer planteamiento de la rehabilitación de una estructura de madera es el análisis de su estado y una valoración de su grado de deterioramiento si lo hubiere. 

En el caso de forjados en buen estado con ligeros ataques de carcoma un tratamiento superficial puede ser suficiente, pero hay que tener en cuenta que es muy difícil (por no decir imposible) conseguir una buena impregnación de todas las superficies de una viga en servicio. En muchos casos, las vigas están cubiertas por capas de naturaleza muy diversa (pinturas, calcio, barnices, etc.) que impiden una correcta penetración del producto protector o están escondidas parcialmente, haciendo imposible la impregnación de las caras ocultas de la viga. 

En el caso de un tratamiento que requiera ser hecho en profundidad (para las condiciones de servicio o por tratarse de un curativo) la problemática se agrava considerablemente, pues en preconstrucción se puede plantear el tratamiento mediante autoclave, pero para tratar así una viga en servicio sería preciso desmontarla para llevarla al autoclave, hecho totalmente inviable a la práctica. 

La solución a este problema se consigue mediante las válvulas de retención, que permiten el tratamiento de prácticamente todo el volumen de la madera. El tratamiento consiste en la perforación de la viga cada 30-40 cm., con una cierta profundidad del canto del elemento a tratar para la posterior inyección del producto protector en su interior mediante las válvulas de retención. Las válvulas permiten la inyección del protector a bajas presiones, consiguiendo un repartimiento lo más homogéneo posible del protector. Estas aplicaciones han de ser realizadas por un personal especializado, ya que durante su actuación detectan cual es el estado de la estructura, proporcionando una valiosa información al facultativo sobre las necesidades de refuerzo y descubriendo daños ocultos hasta el momento de la intervención. 

 

Los tratamientos con el sistema Sentri-Tech
Existe un caso concreto que puede resultar de mucha utilidad cuando la patología que sufre el edificio es una ataque de termitas subterráneas. a menudo se da el caso de edificios afectados por termitas subterráneas, pero en buen estado estructural o con daños localizados en zonas concretas que no justifican una intervención generalizada en el edificio. 

En estos casos el tratamiento con el sistema Sentri-Tech es el ideal. La estrategia de actuación difiere de la habitual. Normalmente, con la aplicación de productos protectores convencionales se busca la eliminación de la afectación (tratamiento curativo) y la protección de la madera de futuras reinfestaciones (tratamiento preventivo). Con el sistema Sentri-Tech se aprovecha el comportamiento social de estos insectos para envenenar la colonia y eliminarla. 

Comparativa de tratamiento sin o con válvulas de retención
y detalle de una válvula de retención.

El sistema Sentri-Tech aprovecha los proceso de muda (cambio de "piel") de las termitas y su comportamiento social para introducir en su colonia una molécula que impida el crecimiento de los individuos que las forman. De esta manera, los individuos adultos mueren por proceso natural y los jóvenes mueren por el efecto del producto, desestabilizando la colonia y eliminándola.

El ingrediente activo del sistema Sentri-Tech es un análogo de las hormonas de las termitas, de manera que la peligrosidad para las personas y su incidencia en el medio ambiente es nula.

El tratamiento con el sistema Sentri-Tech se inicia con una inspección exhaustiva del ámbito a tratar. Este proceso completa la tarea del facultativo, ya que el técnico, en su búsqueda de las termitas, descubre esos puntos donde los insectos han deteriorado la madera.

Esquema del funcionamiento con el sistema Sentri-Tech.

 

Publicado en "BIC", 110, pp.14-19, Mayo-Junio 2004.

 

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