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FUENTE: Optimer
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El aislamiento térmico y los
aislantes termo-reflectivos
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Los huecos practicados en los
cerramientos exteriores, para permitir la iluminación natural,
han planteado históricamente un grave problema al aislamiento
térmico de los espacios cerrados.
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La utilización de materiales
traslúcidos (vidrio, espejuelo...) que permiten el paso de la
luz, pero cierran el paso a corrientes de aire paliaba en parte
el problema, pues mantenía grandes pérdidas térmicas por
conducción.
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De la edad de hierro al "Climalit"
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El vidrio, ya conocido en la Edad del
Hierro, es el material que se ha impuesto en el conocimiento de
sus técnicas de manipulación permitió la fabricación de
láminas de poco espesor y gran transparencia.
Los grandes avances industriales del
siglo XX permitieron la fabricación de vidrios planos pulidos,
de caras paralelas, con espesores de 2, 3 y 4 mm o más que
dejan pasar la luz con óptima transparencia, permitiendo la
visión sin distorsiones... y a un precio asequible.
Pero el problema de las pérdidas
térmicas por conducción a través del vidrio seguía siendo
resolver, con la secuela añadida de la aparición de
importantes condensaciones de agua sobre la pared fría
constituida por el acristalamiento. Este
problema ha sido resuelto por el ingenio de los investigadores
con la fabricación del acristalamiento de vidrio doble con
cámara de aire aislante, patentado a principios de los años 70
por la multinacional francesa Saint-Gobain, denominada
Cristalería Española en España por aquellas fechas, bajo la
denominación comercial "Climalit". A
partir de su entrada en el mercado, su aceptación ha sido
inmediata, debido a la eficacia térmica de su cámara de aire.
Hoy en día nadie cuestiona sus cualidades térmicas, obtenidas
por la introducción de una cámara de aire, por supuesto
justificada y cuantificada termodinámicamente, suficientemente
avalada por la experiencia y por todo tipo de ensayos en
laboratorios, oficiales o privdados. En
el gráfico 1 se observa claramente que el aislamiento que
proporciona la cámara de aire, en cerramientos verticales,
aumenta con su espesor (en el intervalo considerado de 6 a 16
mm). 
Gráfico 1
Pero la mejora del aislamiento
térmico en los cerramientos acristalados no se ha detenido con
la introducción del doble vidrio con cámara de aire estanca,
acompañado del triple y hasta cuádruple con sus
correspondientes cámaras. El siguiente
paso para aumentar la resistencia térmica de los
acristalamientos ha sido la fabricación de vidrios de baja
emisividad (termo reflectivos), denominado comercialmente "Planitherm"
por Saint-Gobain Cristalería. Basados en el tratamiento
superficial de una luna, por una de sus caras, mediante
depósito de óxidos metálicos que reducen, en gran medida, las
pérdidas de calor por radiación reflejando la mayor parte del
mismo hacia el lado caliente del cerramiento. Debe utilizarse
siempre como componente de doble acristalamiento aislante y con
la cara tratada en contacto con la cámara de aire estanca. El
tratamiento superficial de cara del vidrio en contacto con la
cámara de aire mejora considerablemente su coeficiente de
transmisión térmica K, reflejando las radiaciones energéticas
(caloríficas), de larga longitud de onda, emitidas por los
cuerpos más calientes a los más fríos. 
Gráfico 2
En
el gráfico 2 se observa claramente el aislamiento que
proporciona, en cerramientos verticales, la cámara de aire con
paredes "normales" (emisividad 0,9) y la cámara de
aire con una pared de baja emisividad (0,05), en el intervalo
considerado de 6 a 16 mm. La presencia
de una pared de baja emisividad (0,05) en la cámara de aire
estanca aumenta de forma notable el valor de R, produciendo un
ahorro del 40% respecto de una cámara de aire con paredes de
emisividad "normal" (0,09). La
mejora de R produce, a su vez, un aumento de la temperatura de
la cara interior del vidrio con lo que se reduce el efecto
"pared fría", disminuyendo el riesgo de aparición de
condensaciones y aumentando el confort. Estas
bondades del vidrio de baja emisividad son admitidas
unánimemente en el sector de la construcción, sin que nadie
las cuestione, ni demande demostración teórica alguna...,
porque son ciertas y avaladas por la teoría, la práctica y los
ensayos de laboratorio. Baste añadir,
que el prestigioso fabricante danés de ventanas para tejados
Velux anuncia en sus catálogos, y suministra habitualmente como
extra en sus ventanas, acristalamiento doble, con vidrio de baja
emisividad en una de sus hojas, para reducir la transmisión
térmica.
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Cerramientos opacos
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Pues bien, todo lo dicho para los
cerramientos de vidrio es trasladable a los cerramientos
opacos:
-
La introducción de una cámara de
aire, estanca, entre dos hojas de materiales opacos,
uniformes o heterogéneos, mejora considerablemente la
capacidad aislante del cerramiento.
-
Históricamente se ha utilizado
con anterioridad a su introducción en los cerramientos
acristalados, aunque su utilización en construcción
estuvo, al principio, ligada a la evitación de humedades en
la hoja interior.
-
Su efectividad térmica esta
avalada por la experiencia, plenamente explicada
teóricamente, y recogida en la NBE-CT-79, y toda la
normativa internacional, que en su anexo 2, punto 3 enuncia:
Cerramiento con cámara de aire: las cámaras de aire
pueden ser consideradas por su resistencia térmica ya que
la transmisión de calor por radiación y convección a su
través es proporcional a la diferencia de temperatura de
las paredes que las delimitan.
La resistencia térmica de los espacios de aire depende de
la absorción de las superficies, del espesor de la cámara,
del sentido del flujo, de la inclinación y de la
temperatura de los espacios, así como del movimiento del
aire dentro de ellas".
Y en el punto 2.3.1., tabla 2.2, cuantifica su capacidad
aislante, "para cámaras formadas por materiales
constructivos corrientes".
En este punto, cabe señalar dos aspectos. Por un lado,
la Norma reconoce explícitamente la influencia de la
absorción de las superficies de la cámara de aire en su
resistencia térmica. Por otra parte, la tabla 2.2 de la
Norma cuantifica la resistencia térmica de las cámaras de
aire "formadas por materiales constructivos
corrientes", es decir con 0,9 de emisividad. La
Norma no cuantifica la resistencia térmica de cámaras de
aire con paredes que tengan otras emisividades. Se supone
que su valoración queda a criterio del proyectista,
debidamente justificado.
Esta carencia se justifica porque en la fecha de
publicación de la norma (1979), no había productos
disponibles en el mercado para modificar la emisividad de
las paredes de las cámaras de aire.
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Aislantes termo reflectivos
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| Gráfico 3.
Cámara de aire vertical, flujo horizontal |
Gráfico 4. Cámara de aire horizontal, flujo
ascendente |
Gráfico
5. Cámara de aire horizontal, flujo descendente |
Pero en un proceso similar al descrito
para los cerramientos acristalados, los fabricantes han
desarrollado productos -conocidos como aislantes termo
reflectivos-, de fácil y fiable colocación, que sirven para
modificar la emisividad de las paredes de las cámaras de aire,
rebajándola hasta valores de 0,05, que suponen una considerable
mejora de la resistencia térmica de las cámaras de aire en las
que se instalan; a ello, hay que añadir su propia resistencia
térmica, que en su presentación habitual, una o dos láminas
de aluminio de algunas micras de espesor sobre soporte de
polietileno con burbujas y espesor variable en torno a 1 cm,
supone, según la normativa internacional existente, una
resistencia térmica intrínseca entre 0,10 y 0,40 m² K/W.
Por tanto, la principal cualidad de
los aislantes termo reflectivos que justifica sobradamente su
utilización constructiva, está en la potenciación de la
capacidad aislante de la cámara de aire de la que forman la
pared que aumenta considerablemente su resistencia a la
transmisión térmica.
En los gráficos 3, 4 y 5, obtenidos
de ASHRAE, se dan los valores de resistencia térmica de las
cámaras de aire con paredes de emisividad efectiva (E) 0,80 -
0,20 - 0,10 y 0,05.
Respecto de los valores reflejados en
dichos gráficos 3, 4 y 5, hay que precisar:
-
Corresponden a una temperatura
media de 10°C y a diferencias de temperatura de 18°K.
-
Los valores globales de los
coeficientes superficiales de transmisión térmica (h
en general, hi para caras interiores y he para
caras exteriores) tienen en cuenta los tres fenómenos de
transmisión de calor entre el aire de la cámara y la
correspondiente cara del cerramiento, que se desarrollan en
serie-paralelo.
De un lado, existe la transmisión por convección del aire
ambiente que se mueve por diferencia de densidad
(convección natural) o por causas externas (convección
forzada).
En serie con la transmisión por convección se produce la
transmisión por conducción de la película de aire en
contacto con la cara de la pared.
En paralelo con la transmisión por
convección y conducción se produce la transmisión por
radiación que produce la transferencia de calor entre las caras
de las paredes de la cámara.
-
A la resistencia propia de la
cámara de aire, potenciada por la introducción de un
elemento de baja emisividad en una de sus caras, habrá que
añadir la resistencia propia de la lámina reflexiva y su
soporte que, como ya se ha dicho, en los formatos
comerciales habituales su valor oscila entre 0,10 y 0,40 m²
°K/W.
-
Asimismo, se observa que la
máxima resistencia térmica de las cámaras de aire
estancas se obtiene para espesores comprendidos entre 2 y 3
cm (0,64 m² h °K/Kcal = 0,55 m 2 °K/W, en el caso de
cerramiento vertical con E = 0,05). Los espesores de la
cámara por encima de 3 cm disminuyen la capacidad aislante
de las cámaras de aire estancas. Esto es debido a que los
mayores espesores favorecen el incremento de los movimientos
convectivos internos.
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Conclusión
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La utilización de cámaras de aire
estancas, comprendidas entre 2 y 3 cm de espesor, con una cara
de baja emisividad (0,05) y otra normal (0,90), proporcionan un
aislamiento comprendido entre 0,65 y 0,95 m² °K/W (en el caso
de cerramientos verticales).

Resistencias cámaras de aire
vertical, flujo horizontal
El empleo óptimo de una
"cortina" con baja emisividad (0,05) por sus dos caras
se obtiene colocándola dividiendo una cámara con paredes
"normales", de 5 a 7 cm de espesor, en dos de 2-3 cm
de espesor: obtendremos unos valores de resistencia térmica
"R" comprendidos entre 1,20 y 1,50 m² °K/W, o lo que
es lo mismo, unos coeficientes de transmisión "K"
comprendidos entre 0,83 y 0,66 W/m² °K.
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Materiales de baja emisividad
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Una vez demostrada la eficacia de la
utilización de materiales de baja emisividad en las cámaras de
aire de los cerramientos tanto verticales como en bajo cubierta,
hemos de conocer los diferentes materiales de baja emisividad
que ofrece el mercado y poder elegir el mejor.
Estos materiales, atendiendo a su
emisividad los podríamos clasificar como:
-
Materiales de media emisividad
("e" > = 0,10): son materiales generalmente de
plásticos metalizados (polietilenos metalizados) por la
cara interior, los cuales no tienen buen comportamiento ni
reacción al fuego, no obtienen certificados de fuego. Como
podíamos comprobar en los gráficos 3, 4 y 5 el
comportamiento térmico de estos materiales es casi la mitad
de eficaz que los materiales de baja emisividad.
También existen marcas que ofrecen materiales de aluminio
(con certificado de reacción al fuego M1), que protegen la
cara superficial de dicho aluminio con una película de PET
finísima que hace que en la prueba del emisómetro de
valores de "e" por encima de 0,40.
-
Materiales de baja emisividad
("e" < = 0,10): son materiales de aluminio puro
sin protección de polietileno sobre la superficie del
aluminio. Son los que dan valores de e = 0,03 o e = 0,05 en
los test de emisividad.
Parece claro que a la hora de elegir
este tipo de materiales si tenemos en cuenta su comportamiento
térmico deberíamos de elegir los materiales de baja emisividad
y no los de media emisividad, pero dentro de la gama de marcas
de materiales de baja emisividad deberíamos hacer una última
distinción. Los materiales fabricados
con aluminio puro, al estar en contacto con el oxígeno del
aire, en no mucho tiempo y poco a poco, la lámina de aluminio
va oscureciendo (oxidando) y perdiendo las propiedades de baja
emisividad. Esto lo comprobamos en los test de envejecimiento
realizados en laboratorios oficiales. Además,
en ambientes agresivos como explotaciones ganaderas de porcino o
avícolas estos materiales sin protección son fuertemente
atacados por los gases muy corrosivos, acortando la vida de los
mismos a pocas semanas. Por tanto
debemos buscar algún producto de baja emisividad de aluminio
que tenga una muy buena protección contra la oxidación, para
que le aporte larga vida al producto (garantía de 10 años al
menos). En la actualidad sólo podemos
encontrar un material de estas características dentro de la
marca Polynum, comercializado en España por la firma Optimer
System, que se distribuye a través de una red de almacenes
especialistas en aislamientos térmicos.
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