El grupo tecnológico
The Linde Group y Vattenfall Europe Technology Research GmbH, filial de Vattenfall energy group, han suscrito un acuerdo tecnológico para la separación del dióxido de carbono en centrales eléctricas de carbón. Esta colaboración nace con el objetivo de probar el proceso de oxicombustión para lignito y antracita y desarrollar la tecnología para su posterior uso en grandes centrales eléctricas.
Las pruebas se están realizando en las instalaciones de una central eléctrica situada en Schwarze Pumpe, Brandenburg, Alemania, recientemente inaugurada por Vattenfall, que usa la tecnología de captura de dióxido de carbono. Por su parte,
Linde ha construido una planta de fraccionamiento de aire y de licuación de dióxido de carbono para dicha central piloto. Además,
Linde dará apoyo a Vattenfall suministrando un amplio conocimiento técnico y científico durante la primera fase de ensayos, hasta finales de 2011.
"Esta prometedora colaboración con Vattenfall puede proporcionar un importante empuje hacia la protección del medio ambiente" , dijo Dr. Aldo Belloni, miembro de la junta directiva de
Linde AG .
"Nuestro objetivo es utilizar nuestras tecnologías con objeto de contribuir en la reducción de emisiones. Nuestras actividades procuran mejorar continuamente la eficiencia de nuestras plantas a través de la tecnología de separación de CO2 y adoptan conceptos de sostenibilidad para producir combustibles respetuosos con el medio ambiente" .
Durante el funcionamiento de la planta piloto se realizarán una gran variedad de pruebas y experimentos. Esto creará un mejor entendimiento de todo el proceso de oxicombustión y de la reacción de los diferentes factores en el proceso. En el proceso de oxicombustión, el carbón no es quemado con aire atmosférico sino con una mezcla de oxígeno puro y gases de reciclo del proceso. Posteriormente se separa el dióxido de carbono de la corriente del gas de combustión por un proceso de condensación y licuado presurizados.
En el mismo acuerdo,
Linde también obtendrá y comercializará anualmente 4.000 toneladas de CO2 licuado de la planta de Vattenfall. Además, ambas compañías tienen la intención de trabajar conjuntamente para desarrollar posibles aplicaciones para la separación del CO2 licuado que no esté destinado para los proyectos de almacenaje. Más que para ser almacenado, el CO2 separado podría ser canalizado hacia otra aplicación, que evitaría gastar grandes cantidades de energía en la fabricación del producto para ese uso.