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    6 Oct '09

    Un estudio del IBV apunta a la falta de accesibilidad como uno de los principales problemas de las personas mayores con la vivienda

    El trabajo del Instituto de Biomecánica de Valencia aboga por concienciar al consumidor mayor para que realice pequeñas reformas que favorezcan su autonomía en el hogar

    El estudio "Los hábitos de compra y consumo de las personas mayores", realizado por el Instituto de Biomecánica de Valencia (IBV) y ganador del Premio Edad&Vida, recomienda a los arquitectos y constructores que tengan en cuenta las necesidades de las personas mayores al diseñar y construir viviendas.

    El objetivo principal de este trabajo, patrocinado por el Grupo Amma, ha sido mejorar el conocimiento de los hábitos de compra, consumo, nivel de satisfacción y percepción de las personas mayores con los productos de la vida diaria, en campos tan diversos como la vivienda, la alimentación, el transporte, la comunicación, el equipamiento personal y el del hogar, así como los productos y servicios para la salud, el ocio y el tiempo libre.

    El estudio ha consistido en un trabajo de campo realizado a través de encuestas a una muestra representativa de 618 personas de diferentes zonas geográficas de España, con edades comprendidas entre los 55 y los 97 años, del que se concluye que la edad es el factor principal al determinar las pautas de consumo.

    La mayoría de las personas mayores está conforme con las condiciones de sus domicilios aunque existe una minoría significativa que reconoce la existencia de barreras arquitectónicas cuya eliminación no pueden asumir. Por lo general el grupo de mayores de 75 años es el más reticente a realizar reformas en el hogar y a cambiar de vivienda.

    Un 73% de las personas mayores no cambiaría de vivienda, pero si tuvieran que hacerlo sería por vivir en una planta baja, más tranquila y mejor adaptada a sus necesidades.

    En cuanto al núcleo de convivencia, se detectan diferencias de sexo sobre todo al enviudar. La mayoría de mujeres viudas opta por seguir viviendo sola en su casa frente a los hombres que al quedarse solos suelen irse a vivir con los hijos u otros familiares.

    Problemas de las personas mayores con la vivienda

    El principal problema que encuentran las personas mayores en la vivienda es la falta de accesibilidad, siendo el 80% de éstas las que lo consideran así, según el censo del Instituto Nacional de Estadística del 2002. Al hacernos mayores, nuestras habilidades se van mermando y esto puede ser un factor determinante para sufrir caídas. Otro factor que influye sobre la aparición de riesgos en el hogar es la presencia de algún tipo de discapacidad de carácter físico, sensorial o cognitivo.

    Todo esto unido a que el lugar donde más tiempo pasan los mayores es su hogar, hace que el entorno donde sufran más accidentes sea su casa. Las mujeres sufren más caídas en parte debido a que viven más tiempo y por tanto el promedio de años vividos con discapacidad es mayor, lo que las hace ser más vulnerables a las caídas; además del hecho de que las mujeres continúan asumiendo más roles en el hogar.

    Es por ello necesario que tanto la vivienda como los elementos que la componen se adecuen a las características de las personas mayores, adaptándose a las variaciones funcionales y anatómicas que dificultan las tareas y actividades que desempeñan en el hogar.

    En este sentido, el Instituto de Biomecánica de Valencia desarrolló el Proyecto Integracción con el objetivo de estudiar las dificultades que encuentran las personas mayores en el hogar. Las conclusiones de este proyecto apuntaban a que el problema está en el diseño de los productos más que en las posibles limitaciones de las personas mayores.

    El IBV aboga por realizar diseños adecuados a todo tipo de usuarios (diseño universal), que favorezcan el aumento de la autonomía de las personas mayores, la reducción de las dificultades que surgen en el hogar y la mejora de la calidad de vida de este colectivo.

    Para intentar reducir la dependencia, las personas mayores tienen que hacer pequeñas adaptaciones en el hogar y pueden recurrir a la solicitud de ayudas para realizar reformas o utilizar productos de apoyo. De esta manera se ayuda a potenciar la autonomía de las personas mayores sin que tengan que cambiar de vivienda. Aseos y duchas adaptadas, o la posibilidad de contar con espacios suficientemente amplios que permitan la movilidad con sillas de ruedas o andadores, son algunos elementos que deberían contemplarse.

    Además del interior de la vivienda, también es importante tener en cuenta los accesos para facilitar la entrada y salida de la misma, mediante la colocación de rampas y ascensores en los bloques de las viviendas.

    La mayoría de personas mayores son reticentes al cambio de residencia y esto, unido a la importancia de adecuar la vivienda a las necesidades de cada persona mayor, hace ineludible que se promuevan incentivos económicos para realizar remodelaciones en el hogar, lo que incrementaría considerablemente el número de reformas.

    El estudio del Instituto de Biomecánica de Valencia también apunta a la necesidad de hacer comprender a las personas mayores la importancia de tener una vivienda adaptada para el desarrollo de la autonomía personal; para esto podría ser oportuno que las empresas llevaran a cabo campañas publicitarias donde se recalcara esta idea.

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