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15 Dic '17

El aislamiento térmico de los edificios por el exterior reduce en dos tercios las pérdidas de energía

Porque una rehabilitación térmica de la fachada puede revalorizar un inmueble alrededor de un 20%, según datos de la Agencia para la Rehabilitación de Edificios (Rehare) recogidos por Danosa

El 90% de nuestra vida la pasamos en el interior de edificios. Bien sea en nuestra casa, en el trabajo, en clase o en nuestros ratos de ocio en restaurantes, cines o tiendas. Por ello, es imprescindible que estén en las mejores condiciones para que ese valioso tiempo lo pasemos de forma confortable. Algo que va más allá de la estética y que tiene que ver con factores como el confort acústico o térmico. Y para ello es imprescindible que los edificios se encuentren bien protegidos de las inclemencias meteorológicas, pero muy pocos saben que una de las formas de ‘abrigarlos’ es por fuera, a través de los Sistemas de Aislamiento Térmico por el Exterior (SATE).

Tradicionalmente se han venido empleando los sistemas de aislamiento por el interior, tanto en complejos ligeros de trasdosado como colocados en cámara, para aislar las viviendas de las fenómenos meteorológicos más adversos, ya que para llevar a cabo las obras no es necesario ponerse de acuerdo con el resto de propietarios del inmueble, ya que solo afecta a una vivienda, y, además, es un proceso más barato y sencillo. Aunque con ambos sistemas se reduce la perdida energética alrededor de dos terceras partes, en el caso de los sistemas exteriores, que se hacen por la fachada, también se acaba con los puentes térmicos (zonas en las que se rompe la superficie aislante), lo que potencia ese efecto aislante.

La instalación del SATE en manos de profesionales es sencilla, pues consiste en superponer una capa de aislamiento térmico en el exterior mediante adhesivos de construcción y/o fijaciones mecánicas. Tras esta capa de aislamiento se incorpora una capa base de mortero con malla de refuerzo y finalmente se dota a la fachada de un acabado con el revestimiento acordado, de modo que el aislamiento queda oculto, pero se siente en el interior del edificio.

Para estos sistemas exteriores, Danosa utiliza el XPS o poliestireno extruido como material aislante. El XPS tiene una mayor resistencia térmica, es insensible a cualquier ataque de humedad, es transpirable, cumple la normativa de incendios, su instalación es sencilla y dispone de ecoetiquetado, entre otras características, lo que refuerza su eficiencia energética, permitiendo no solo un ahorro en la factura eléctrica, sino también en la emisión de CO2 a la atmósfera.

Gracias al XPS, entre las ventajas del SATE, además de eliminar los puentes térmicos de la fachada, destacan que evita el riesgo de condensaciones, proporciona estanquidad al agua de la fachada (no penetra el agua de lluvia), mejora la imagen del edificio e incluso lo revaloriza. Porque una rehabilitación térmica de la fachada puede revalorizar un inmueble alrededor de un 20%, según datos de la Agencia para la Rehabilitación de Edificios (Rehare) recogidos por Danosa

Como resalta el responsable técnico de aislamiento térmico de Danosa, Carlos Castro, la ventaja de los sistemas exteriores respecto a los típicos interiores "es que permiten potenciar ese aislamiento al ‘sellar’ el edificio, de modo que se minimiza el intercambio energético entre el exterior y el interior que es lo que, en definitiva, deja que el frío y el calor penetre en las viviendas. En italiano SATE se llama ‘cappotto’, que significa "abrigo", así que abriguemos bien nuestros edificios".
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