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20 Nov '20

El interiorista Alex March abre las puertas de su ecléctico y funcional estudio

Esta casa-estudio cuenta con 180 metros cuadrados y Alex March se enamoró del espacio el primer día que lo vio. "Era un espacio con enormes ventanales, que estaba literalmente destrozado, pero enseguida vi que tenía muchas posibilidades"

"Me pueden inspirar cosas muy diferentes, aunque por encima de todo hay dos cosas que prevalecen: una es la naturaleza y la otra es toda la herencia de arte y diseño de la historia de la humanidad. Me inspira la belleza, que no entiende de épocas" afirma Alex March


Nacido en una familia de varias generaciones dedicadas al ámbito artístico, el idilio de Alex March con el diseño de interiores viene de muy atrás... y eso queda plasmado no sólo en su estudio, sino también en cada proyecto que acomete, al que se entrega apasionado. Su abuelo era editor de libros de arte, su abuela era anticuaria y su padre galerista, selecto oficio este último al que Alex March dedicó un año de su vida, antes de decidir dedicarse de pleno al interiorismo.

El estudio:

Hace ya cinco años que Alex March dejó su estudio en la zona alta de Barcelona para trasladarse a un nuevo local "me apetecía establecerme en un barrio como Poblenou, donde tienes la oportunidad de colaborar con gente muy diversa y descubrir nuevas sinergias, donde encuentras espacios atípicos y singulares, difíciles de encontrar en otro barrio… aquí la creatividad fluye a sus anchas…" explica.

Esta casa-estudio cuenta con 180 metros cuadrados y Alex March se enamoró del espacio el primer día que lo vio. "Era un espacio con enormes ventanales, que estaba literalmente destrozado, pero enseguida vi que tenía muchas posibilidades".

Como anécdota, antiguamente había sido un almacén de pinturas para difuminar "Goya" y como todavía quedaba una cantidad importante de ellas, desde el estudio las donaron a un colegio de educación infantil.

Durante todo este tiempo se han hecho reformas muy importantes y es ahora, cuando Alex se siente muy a gusto, que ha decidido abrir sus puertas.

Materiales nobles para un espacio en evolución

Los materiales nobles son parte de esa conexión inspiradora con la naturaleza que siente Alex. En todo el estudio el pavimento es un parquet de roble natural en un tono claro.

En la sala de reuniones, sobre una alfombra de fibras naturales descansan seis icónicas sillas Pantom en color blanco y una gran mesa, realizada en abedul por el propio Alex March.

El espacio ha ido evolucionando con estudio de interiorismo. Alex March confiesa que llegó a estar un poco colapsado antes de la realización del gran armario de abedul en forma de L -de diseño propio- debido a una importante acumulación de muestras, catálogos, libros y revistas.

"Puede decirse que tengo algún tipo de afán acumulativo de este tipo de publicaciones, principalmente de diseño y arte de los 60,70 y 80, aunque con las publicaciones de arte soy más diverso" una pasión que le viene sin duda por tradición familiar.

"Cualquier pieza puede ponerse en valor siempre que tenga un alto nivel de diseño y arte"

La devoción por el mobiliario de la década de los 50, 60, 70 y 80s se mezcla con piezas actuales aportando un estilo único en todos y cada uno de los rincones del estudio. "No ha habido nada planificado, son cosas que me inspiran y me gustan, representan el trabajo que hago, es mi apuesta por la heterogeneidad, donde cualquier pieza puede ponerse en valor siempre que tenga un alto nivel de diseño y de arte".

"Tengo preferencia por el siglo XIX y XX y por todo lo actual que tiene algo que decir" explica Alex March, que cita como un referente en interiorismo a Philippe Starck, por su gran creatividad sin encasillarse en un estilo en concreto, y a Ilse Crawford y Retrouvius, por la manera en que recuperan las cosas antiguas y por su capacidad de jugar con la naturaleza.

El interiorismo ecléctico de Alex March se explica desde su niñez: creció entre obras de Sorolla, Fortuny, o esculturas de Gargallo y Llimona pero también con obras de Barceló, Tàpies... "la casa de mis abuelos era una auténtica pinacoteca, es lo que he absorbido desde pequeño, ya estaba claro que iba a mezclar muchas cosas en el futuro, el gusto por la mezcla era inevitable".

La gran cultura artística y de diseño de Alex March se plasma en la selección de piezas sorprendentes para su estudio, algunas casi de culto para los amantes del diseño: las sillas Cesca de Marcel Breuer, esculturas brutalista en mármol de los años 70, estanterías ETA de A. Castiglioni de 1979, lámpara Sueca /b>Atelje Glas & TRÄ años 60 con pantalla en terciopelo verde, silla Española años 70s de Gascón, Cabinet atribuido a Arne Vodder años 60, lámpara estilo Hans-Agne Jakobsson de 1960, un cartel para el Bar Duplex de Mariscal de los años 80, silla Castelló para el restaurante Il Giardineto diseñadas por Frederico Correa y Alfonso Milá en los 70, mesa Guilleumas años 70, Silla Wendy Wright de Philip Starck de 1986, entre muchos otros detalles.

Alex March está en un momento de su vida muy creativo e ilusionante. Entre proyecto y proyecto ha encontrado tiempo para diseñar dos nuevas marcas de mobiliario, que llevan su impronta personal y que pronto verán la luz.

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