Globalizar sin perder el control: cómo la personalización impulsa la competitividad
Quien lleva años en el sector de los cerramientos y las ventanas sabe que convive con una paradoja permanente. Muchas empresas nacieron vinculadas a un territorio, a un conjunto de arquitectos, talleres y distribuidores muy concretos; creciendo bajo la lógica del mercado local, donde la proximidad y la reputación bastaban para sostener el negocio. Sin embargo, el sector ha cambiado de escala.
La demanda de soluciones cada vez más eficientes, la presión normativa y la entrada de nuevos actores han provocado que un fabricante con ADN local compita hoy con gigantes internacionales, con marcas desconocidas que irrumpen con agresividad comercial o con sistemas que se diseñan en un país y se ensamblan en otro.
Y el resultado no es otro que un mercado fragmentado, exigente, donde cualquier detalle actúa como un diferenciador. Un escenario en el que la capacidad para ofrecer plazos fiables, resolver geometrías complejas, integrar exigencias térmicas estrictas o adaptarse a estándares constructivos de países con normativas dispares determina la viabilidad de un proyecto.
Un entorno tan atomizado que provoca que cada mejora interna pueda inclinar la balanza entre una historia de éxito o una lenta deriva empresarial; y provocando que la competitividad deje de ser una cuestión de precio o catálogo para convertirse en un ejercicio de precisión operativa, de capacidad productiva y, sobre todo, de adaptación.
Porque la globalización del sector ya no es una aspiración; es un hecho que obliga a escalar modelos productivos que tradicionalmente eran artesanales. Fabricantes que durante décadas operaron con herramientas internas muy personalizadas se han visto forzados a abrir mercados, optimizar plantas en varios países y gestionar líneas de producto que conviven con variantes imposibles de estandarizar por completo. Este cambio de paradigma exige una reflexión profunda: ¿cómo crecer sin sacrificar control? ¿cómo mantener la esencia de la empresa y, al mismo tiempo, enfrentarse al mercado global?
La personalización como ventaja competitiva El primer paso es evidente: un fabricante que opera en varios países debe asumir que su producto se convierte en un sistema vivo. Lo que funciona en un mercado puede presentar incompatibilidades en otro: normativas de transmitancia distintas, herrajes específicos, vidrios con requisitos acústicos particulares o técnicas de montaje muy propias de cada región. Pretender reproducir un único modelo internacional de forma rígida conduce a ineficiencias, errores de producción e incluso a una pérdida de calidad percibida.
Aquí es donde la personalización adquiere un valor estratégico. Permitir variaciones controladas dentro del sistema productivo no es una concesión; es una herramienta para competir. Una red de distribuidores con libertad para configurar el producto según las necesidades de su mercado incrementa la capacidad de adaptación de la compañía y refuerza su posicionamiento técnico. Cuando un arquitecto plantea una solución especial, cuando un proyecto icónico exige ruptura de puente térmico con geometrías no estándar o cuando un país incorpora un nuevo requisito normativo, un fabricante con un sistema flexible tiene la posibilidad de responder sin detener su operativa.
La personalización bien estructurada aporta orden. Facilita la trazabilidad, mantiene el control del diseño, permite ajustar la fabricación por lotes pequeños, reduce incidencias y genera una cadena de valor sólida. Un sistema configurable, gestionado desde una plataforma digital robusta, ofrece una ventaja que va más allá del catálogo: convierte la complejidad del producto en una fortaleza competitiva.
Preference: la digitalización como columna vertebral del fabricante moderno Conscientes de esta nueva realidad del mercado,
Preference lleva tiempo desarrollando una cartera de soluciones que permiten a los fabricantes de cerramientos y ventanas escalar su negocio sin comprometer control técnico. Su apuesta es clara: digitalizar el ADN del producto y estructurar la personalización para que forme parte del flujo de trabajo, no de la improvisación.
Filosofía que los ha llevado a diseñar, fabricar y desarrollar sus soluciones con el claro objetivo de convertir la complejidad del sector en un sistema controlable. Poniendo en manos de aquellos fabricantes que confíen en su conocimiento del sector una serie de ventajas competitivas entre las que destacan:
• Mantener el control técnico de sus sistemas incluso con centenares de variantes activas.
• Adaptar sus productos a cada país sin perder coherencia interna.
• Gestionar ventas, ingeniería, producción y logística bajo un único modelo de datos.
• Reducir drásticamente errores derivados de configuraciones manuales.
• Escalar su negocio manteniendo la trazabilidad como eje fundamental.
• Integrar el flujo BIM con la fabricación real.
• Ofrecer personalización sin comprometer eficiencia industrial.
PrefSuite: núcleo operativo para flujos, producto y fabricación A la hora de lograr estos beneficios, soluciones como PrefSuite no funcionan como un simple configurador o un ERP al uso. Han sido diseñas para asumir la complejidad del sector: variantes de perfiles, combinación de cámaras, refuerzos, herrajes específicos, normativas divergentes o cortes complejos que condicionan la optimización en planta. Así, la herramienta permite definir reglas avanzadas mediante un modelado paramétrico que captura cada detalle del sistema del fabricante. Información que se propaga a la cadena completa: ventas, ingeniería, producción y expediciones.
PrefBim: el puente entre diseño, ingeniería y fabricación Por último, ante un flujo BIM que ha transformado de manera transversal la forma en la que se conciben los proyectos, PrefBim permite que el fabricante tenga presencia técnica en el proyecto desde la fase inicial. Cuando un arquitecto integra en su modelo una ventana o una fachada ligera, necesita información precisa: transmitancia, resistencia estructural, pesos, compatibilidad con herrajes, soluciones de drenaje o detalles de encuentro con el muro.
En este sentido, el modelado paramétrico proporcionado por PrefBim asegura que cada familia BIM respeta la lógica real del producto, que las medidas se ajustan a geometrías viables y que la información técnica está alineada con el catálogo del fabricante. UN vínculo fluido entre proyecto y planta que permite reducir errores, acelerar aprobaciones y mejorar la percepción técnica del fabricante en mercados donde la competencia es feroz.