La transición energética representa una oportunidad histórica para reforzar la competitividad empresarial nacional, acelerar la descarbonización y avanzar hacia un modelo energético más resiliente. Sin embargo, para que sea verdaderamente sostenible, no puede abordarse desde una lógica de corto plazo centrada únicamente en la rapidez de ejecución, el coste inicial o el cumplimiento inmediato de objetivos cuantitativos. Las decisiones adoptadas hoy condicionarán durante décadas la seguridad, el rendimiento y el impacto ambiental de las infraestructuras que sostienen el nuevo sistema energético.
En este contexto, la
Asociación Técnica Española de Galvanización (ATEG) hace público el "
Manifiesto por una transición energética con industria, tecnología y futuro ", un llamamiento dirigido a administraciones públicas, promotores, ingenierías y agentes del sector energético para situar la durabilidad y la eficiencia real en ciclo de vida como criterios centrales de decisión.
Infraestructuras para operar décadas, no temporadas España está desplegando a gran velocidad parques solares y eólicos e instalaciones asociadas a la electrificación del transporte y de la industria. Se trata de activos destinados a operar durante décadas en entornos exigentes, a menudo con condiciones de corrosión relevantes (humedad, salinidad, variaciones térmicas, atmósferas industriales o rurales agresivas). En ese escenario, las soluciones efímeras o con alta demanda de intervención generan un coste oculto: más mantenimiento, sustituciones prematuras, consumo adicional de recursos, paradas operativas y un impacto ambiental acumulado superior.
Por ello, la
ATEG defiende que la transición energética debe construirse sobre calidad industrial, optimización de recursos y diseño para la vida útil , minimizando intervenciones y maximizando la fiabilidad. Apostar por materiales duraderos no es un detalle técnico secundario: es una decisión estratégica que reduce mantenimiento, evita reposiciones, disminuye emisiones asociadas y contribuye a la seguridad del suministro.
El acero galvanizado como tecnología industrial contrastada La industria española dispone de tecnología probada para responder a estos retos. En particular, destaca el papel del acero galvanizado por inmersión en caliente como solución de protección anticorrosiva con una trayectoria ampliamente contrastada y con un comportamiento conocido en servicio. Su uso en estructuras, soportes, cerramientos, componentes auxiliares y equipamientos vinculados a infraestructuras energéticas permite aumentar la vida útil y reducir necesidades de mantenimiento, alineándose con principios de sostenibilidad, economía circular y eficiencia energética.
El galvanizado aporta una protección robusta frente a la corrosión —incluida la protección por sacrificio del zinc en caso de daño local— y facilita estrategias de diseño que priorizan la durabilidad. Incorporar este enfoque desde la ingeniería y la compra técnica contribuye a asegurar que el despliegue renovable no solo sea rápido, sino también industrialmente sólido.
Industria y transición energética: una agenda inseparable "No puede haber transición energética sin una industria fuerte que la respalde. Defender las renovables es defender también a la industria que las hace posibles: una industria que innova, invierte, genera empleo y aporta soluciones reales para reducir el impacto ambiental del sistema energético", señala
Carlos De Sande , Director General de la asociación.
La asociación subraya que el éxito de la transición no se medirá únicamente por potencia instalada o plazos administrativos, sino por la capacidad de diseñar y construir infraestructuras que mantengan su rendimiento durante décadas, con un coste total optimizado y una huella ambiental reducida a lo largo de todo el ciclo de vida.
ATEG invita a los responsables públicos, promotores, ingenierías, empresas instaladoras y entidades de normalización a incorporar de forma sistemática criterios de durabilidad y vida útil de diseño, coste total de propiedad (TCO) y mantenimiento, eficiencia de recursos y circularidad, y fiabilidad operacional en entornos corrosivos, en la toma de decisiones y en los pliegos técnicos de infraestructuras energéticas.