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    3 Feb '26

    ¿La cámara bufa elimina la humedad o solo la oculta?

    Separar el muro con una cámara ventilada puede mejorar la habitabilidad del sótano, pero no siempre resuelve la causa del problema, Biodry actúa directamente sobre la capilaridad, eliminándola sin obras ni productos químicos

    Si tienes un sótano con manchas en las paredes, pintura que se desprende u olor constante a humedad, es muy probable que alguien te haya recomendado instalar una cámara bufa. Y la duda suele ser siempre la misma: ¿la cámara bufa elimina la humedad o simplemente la oculta?

    La respuesta honesta es que una cámara bufa para la humedad puede funcionar bien en determinados casos, especialmente cuando existe humedad por filtración lateral en muros enterrados. Sin embargo, no siempre resuelve el problema de raíz, y en algunos escenarios incluso puede agravar el comportamiento del muro si no se aplica correctamente.

    Por eso, antes de meterte en obra importante, conviene entender qué es, exactamente, una cámara bufa, qué problemas soluciona y cuáles no, y qué alternativas existen en función del tipo de humedad: filtración, capilaridad o condensación.

    Qué es una cámara bufa y por qué se utiliza contra la humedad

    La cámara bufa es una solución constructiva pensada para controlar la humedad en muros en contacto con el terreno, como ocurre en sótanos, semisótanos o garajes. Consiste en construir un tabique interior separado del muro original, creando una cámara de aire intermedia.

    Este espacio no se deja "muerto". Normalmente, se acompaña de una canaleta inferior que recoge el agua que entra por el muro y la conduce a un punto de evacuación, además de rejillas de ventilación que permiten que el aire circule.

    En la práctica, la cámara bufa no seca el muro original. Lo que hace es evitar que la humedad y el agua lleguen al acabado interior y, si está bien diseñada, gestionar esa entrada de agua de forma controlada.

    Por eso es habitual verla como solución en sótanos y garajes, donde el agua entra por presión desde el terreno y la humedad por filtración lateral es frecuente.

    Cámara bufa y cámara de amortiguación: ¿es lo mismo?

    En muchos casos verás los términos cámara bufa y cámara de amortiguación usados como sinónimos. Técnicamente, describen la misma solución: crear un espacio ventilado entre el muro húmedo y el muro interior.

    El matiz está más en el enfoque comercial que en el técnico. El término "amortiguación" se emplea a veces para transmitir una mejora de confort térmico o ambiental, algo que puede darse si el sistema está bien diseñado.

    Sin embargo, no conviene perder de vista su función real: gestionar humedad y agua, no sustituir un sistema de aislamiento ni eliminar la causa de la humedad.

    Dónde suele aparecer este tipo de humedad

    La cámara bufa suele plantearse en situaciones muy concretas:

    Muros soterrados o enterrados, en contacto directo con el terreno, donde el agua busca salida por presión.
    Muros de contención, especialmente en zonas con lluvias frecuentes o drenajes exteriores deficientes.
    Estancias bajo rasante como sótanos, trasteros o garajes, donde a la filtración se suma a menudo una ventilación deficiente.

    En estos espacios, la humedad rara vez tiene una sola causa, y por eso muchas soluciones se combinan.

    Cámara bufa y humedad: qué soluciona… y qué no

    Aquí está el punto clave que suele generar más confusión. La cámara bufa no es una solución universal para cualquier problema de humedad.

    Cuando está bien ejecutada, funciona especialmente bien para humedades por filtración lateral en muros enterrados. El agua entra, se recoge y se evacua sin afectar al acabado interior, lo que protege paredes, revestimientos y enseres. También mejora la percepción de habitabilidad si el espacio se usa de forma habitual.

    Sin embargo, no elimina la causa de la entrada de agua. El muro sigue mojado por detrás. Si la presión hidrostática aumenta o el sistema falla, el problema reaparece.

    Además, no es la mejor opción si el origen es la humedad por capilaridad, es decir, la humedad que asciende desde el suelo por el propio material del muro. En estos casos, "tapar" puede incluso empeorar el comportamiento del cerramiento.

    Y tampoco soluciona problemas de condensación, que requieren control térmico y de ventilación, no trasdosados.

    Riesgos de una cámara bufa mal planteada

    El mayor riesgo es creer que, confundir ausencia de manchas visibles con solución real, porque el interior se ve seco, el problema está resuelto. Una cámara bufa mal diseñada puede ocultar la humedad mientras el muro sigue deteriorándose.

    Los fallos más habituales aparecen cuando no hay una evacuación real del agua, la ventilación es insuficiente o no se prevén registros para limpieza y mantenimiento.

    En esos casos, la cámara puede acumular humedad, generar condensaciones internas e incluso favorecer la aparición de moho o plagas.

    Por eso, instalar una cámara bufa sin diagnóstico previo es uno de los errores más comunes… y más caros.

    Cuándo tiene sentido instalar una cámara bufa en un sótano

    La instalación de una cámara bufa puede ser una opción adecuada cuando se dan tres condiciones muy concretas al mismo tiempo:

    No se puede actuar por el exterior del edificio, ya sea por costes elevados, falta de accesos, afecciones a terceros o riesgos estructurales.
    Existe humedad por filtración lateral, es decir, el agua entra desde el terreno a través de muros enterrados.
    • El objetivo es proteger el espacio interior y poder utilizarlo con mayor confort, aunque el muro original siga húmedo.

    En muchos edificios ya construidos —especialmente en zonas urbanas— impermeabilizar por el exterior no es una opción realista.

    Cuando además el agua entra de forma lateral por presión del terreno, la lógica de la cámara bufa encaja como una solución de control, ya que permite canalizar y evacuar esa entrada de agua sin que afecte directamente a los acabados interiores.

    Eso sí, es importante tener claro desde el principio que no se trata de una solución definitiva a la humedad, sino de una forma de gestionar el problema de manera estable cuando no existen alternativas mejores o más directas. La humedad no desaparece: se mantiene detrás del sistema.

    Alternativas a la cámara bufa según el tipo de humedad

    Antes de decidir cualquier intervención, el paso clave es identificar correctamente el origen de la humedad, ya que cada tipo requiere una solución distinta.

    Humedad por filtraciones: cuando el agua entra desde el exterior (fachadas, muros enterrados, juntas, cubiertas), la solución ideal sigue siendo actuar por fuera, mediante impermeabilización y drenaje. Siempre que sea viable, es la opción más directa y eficaz.
    Cuando no se puede actuar por el exterior: en estos casos se recurre a soluciones interiores de control, como drenajes perimetrales, canaletas con bombeo o cámaras bufas correctamente diseñadas y mantenidas. Son soluciones técnicas válidas, pero no eliminan la causa, solo la gestionan.
    Humedad por capilaridad: aquí el enfoque debe ser completamente distinto. No se trata de evacuar agua, sino de cortar o reducir el ascenso de la humedad desde el suelo a través del propio material del muro. Para ello se necesitan sistemas específicos y revestimientos compatibles que permitan la transpiración.
    Humedad por condensación: cuando el problema es ambiental, la solución pasa por mejorar la ventilación, el aislamiento térmico y la estabilidad de temperatura, apoyándose en deshumidificación si es necesario para mantener la humedad relativa bajo control.

    Capilaridad: por qué "tapar" no es la solución

    Si la humedad aparece desde la parte baja de la pared y asciende progresivamente, lo más probable es que estemos ante un caso de humedad por capilaridad: el agua del terreno asciende por los poros del muro de forma constante.

    En estos casos, "tapar" con un trasdosado (incluida una cámara bufa) puede salir caro: el muro original sigue mojándose, puede secar peor y el problema continúa por detrás, con riesgo de que reaparezcan sales (salitre), desconchados o se extienda a rodapiés y suelos.

    Suele encajar con capilaridad cuando ves:

    • manchas que nacen en el suelo y suben de forma bastante uniforme,
    • eflorescencias blancas y pintura abombada en la zona baja,
    • persistencia del problema incluso sin lluvias ni fugas evidentes.

    Si este es tu caso, lo coherente no es ocultar la humedad, sino aplicar un sistema que corte el ascenso del agua desde el origen.

    Aquí es donde tiene sentido valorar Biodry, la solución definitiva para eliminar la humedad por capilaridad.

    Biodry actúa directamente sobre el fenómeno capilar, permitiendo que el muro se seque de forma progresiva y natural, sin obras ni productos químicos, y evitando que el problema quede oculto detrás de un tabique para reaparecer con el tiempo.

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