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    12 Feb '26

    Biodry advierte sobre los efectos de la humedad en el descanso y la salud

    La humedad persistente en las paredes del dormitorio favorece la aparición de moho y deteriora la calidad del aire interior durante el sueño

    Dormir en una habitación con humedad en las paredes es una situación más frecuente de lo que parece, especialmente en viviendas antiguas, plantas bajas, casas con aislamiento deficiente o dormitorios con ventilación insuficiente.

    Muchas personas perciben que duermen peor, se despiertan congestionadas o con sensación de cansancio, pero rara vez asocian estos síntomas con el estado real de las paredes del dormitorio, atribuyéndolos a resfriados recurrentes o al estrés.

    Sin embargo, la humedad ambiental y estructural sí influye directamente en la salud y en la calidad del sueño, sobre todo cuando la exposición es prolongada.

    No se trata solo de un ambiente pesado o desagradable: la humedad favorece la proliferación de moho, ácaros y otros microorganismos que degradan la calidad del aire y afectan a la respiración durante la noche.

    Qué ocurre cuando duermes en una habitación con humedad

    Durante la noche pasamos entre seis y ocho horas respirando el mismo aire y, en la mayoría de los casos, con la habitación cerrada. Cuando ese aire está cargado de humedad, la renovación es insuficiente y el vapor de agua se acumula, deteriorando la calidad ambiental del dormitorio.

    Esta situación puede provocar sensación de pesadez, congestión nasal, tos nocturna y una mayor dificultad para alcanzar un sueño profundo, incluso aunque durante el día no se perciban molestias evidentes.

    Además, la humedad crea un ecosistema perfecto para moho y hongos, incluso cuando no son visibles a simple vista. Estos microorganismos liberan esporas y alérgenos que permanecen en suspensión y se inhalan durante horas mientras dormimos, lo que en personas sensibles puede desencadenar o agravar síntomas respiratorios.

    Desde el punto de vista del confort térmico, las paredes húmedas suelen estar más frías. Cuando existen puentes térmicos, esta diferencia de temperatura se acentúa y facilita la condensación en forma de microgotas sobre paredes y ventanas, generando esa característica y molesta sensación de frío y humedad durante la noche.

    Síntomas más frecuentes asociados a dormir con humedad

    Los efectos de dormir en un dormitorio húmedo no siempre aparecen de golpe: muchas veces son progresivos y se confunden con "resfriados constantes", cansancio acumulado o con alergia a la humedad.

    Los síntomas más frecuentes suelen ser:

    • Congestión o goteo nasal al despertar y estornudos repetidos.
    • Tos seca nocturna, carraspera o irritación de garganta.
    • Ojos irritados o llorosos.
    • Sensación de sueño poco reparador y fatiga matinal.
    • En algunas personas, cefalea o malestar general asociado al ambiente cargado.
    • En casos más marcados, sibilancias (silbidos al respirar) o empeoramiento del asma.

    También puede haber manifestaciones cutáneas en personas con piel sensible: irritación, picores o eccemas, sobre todo si el entorno favorece la proliferación de hongos y ácaros.

    Importante: si en casa hay niños, personas mayores o personas con defensas bajas, conviene ser especialmente cuidadoso, porque son perfiles más vulnerables a ambientes con humedad y moho.

    Por qué la humedad empeora durante la noche

    La humedad suele intensificarse por la noche por tres razones muy comunes:

    1. La ventilación: al dormir, la habitación suele quedar cerrada y el aire se renueva menos. Si no hay ventilación cruzada o un sistema de extracción adecuado, la humedad se acumula.
    2. Nosotros mismos generamos humedad: al respirar y transpirar durante horas liberamos vapor de agua, y ese vapor se queda en el dormitorio si no se evacua.
    3. El efecto temperatura: en épocas frías, la pared o el cristal pueden estar más fríos que el aire interior; cuando el aire húmedo toca una superficie fría, alcanza el punto de rocío y se condensa en forma de gotas.

    Aquí influyen conceptos como el punto de rocío (la temperatura a la que el vapor "se convierte" en agua): cuanto más alta es la humedad relativa, más fácil es que aparezca condensación.

    Qué nivel de humedad es saludable para dormir

    Para dormir con comodidad y minimizar riesgos, lo recomendable es mantener la humedad relativa del dormitorio en un rango aproximado del 40% al 55%.

    Por debajo de este nivel, el ambiente puede volverse demasiado seco; por encima, aumenta el riesgo de condensación, malos olores y proliferación de moho y ácaros.

    Cuando la humedad supera de forma habitual el 60% y, además, hay manchas, desconchados o sensación persistente de "pared fría y húmeda", ya no hablamos solo de confort: hablamos de un entorno poco saludable para descansar de manera adecuada.

    Una manera fácil de controlar la humedad relativa y así evitar problemas es usar un higrómetro, ya que te da un dato objetivo para saber si el problema es puntual o constante (y no son demasiado caros).

    Cómo reducir la humedad en la habitación para dormir mejor

    Hay medidas generales que ayudan mucho cuando el problema es, sobre todo, ambiental (por condensación o acumulación de vapor), aunque no siempre solucionan la raíz si la humedad viene "de la pared".

    Ventilar a diario sigue siendo clave. En vez de tener una ventana "un poco abierta" durante horas, suele funcionar mejor una ventilación breve, pero efectiva (unos minutos) para renovar el aire (si puedes generar ventilación cruzada, mejor).

    En baños y cocinas, un extractor que funcione bien marca la diferencia, porque evita que el vapor se quede dentro y acabe migrando a otras estancias.

    También ayuda evitar secar ropa dentro del dormitorio, tapar ollas al cocinar y mantener una temperatura interior estable (los cambios bruscos favorecen la condensación).

    Si aun así notas que el ambiente es húmedo de forma persistente, un deshumidificador puede servir como apoyo para bajar la humedad del aire, especialmente en habitaciones pequeñas o en viviendas con poca ventilación natural.

    Eso sí: estas medidas actúan sobre el aire, no sobre la humedad que ya está dentro del muro. Por lo tanto, si nos estamos enfrentando a un problema de humedad por capilaridad, estas soluciones no ayudarán a resolver el problema.

    Si la humedad viene de las paredes, ¿qué puedo hacer?
    Si la humedad procede directamente de las paredes, las soluciones "ambientales" suelen quedarse cortas. Es lo típico de situaciones como:

    Capilaridad (humedad ascendente desde el terreno, muy frecuente en viviendas antiguas).
    Filtraciones (lluvia que entra por una fachada, fisuras, cubiertas, juntas).
    • Problemas de aislamiento/puentes térmicos que disparan la condensación en puntos concretos.

    En estos casos, aunque ventiles o uses deshumidificador, la pared sigue aportando humedad al ambiente. Por eso los síntomas pueden mejorar un tiempo y luego volver, sobre todo en invierno o en épocas de lluvias.

    Cuando el objetivo es que el dormitorio vuelva a ser un espacio realmente saludable, lo importante es actuar sobre el origen del problema.

    Si se trata de una filtración, lo más fácil es localizar dónde se produce esta entrada de agua y taparla para así reducir la humedad. En cambio, si se trata de humedad por capilaridad, necesitas una solución que corte el ascenso del agua por la pared.

    Para estos casos, Biodry es el mejor sistema para quitar humedades por capilaridad de forma definitiva. Su funcionamiento se basa en cortar de raíz el ascenso de la humedad desde el terreno, impidiendo que el agua continúe subiendo por los muros.

    Al detener ese flujo ascendente, la humedad que se encuentra acumulada en el interior de las paredes comienza a retornar de manera natural al subsuelo, iniciándose un proceso de secado progresivo y homogéneo de la construcción.

    Dormir bien empieza por un dormitorio seco

    Si te levantas cansado, congestionado o notas un ambiente húmedo constante, no lo normalices. La humedad en las paredes no es solo un problema estético: puede estar afectando directamente a tu salud y a tu descanso.

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