Lejos de la imagen clásica de obra eterna, ladrillo visto y sobrecostes,
The Concrete Home ha convertido la construcción de viviendas unifamiliares de gama alta en un proceso planificado al milímetro, muy cercano a la lógica de una línea de producción industrial. Desde su sede en Torrelodones (Comunidad de Madrid), el equipo proyecta y fabrica en taller los paneles estructurales de hormigón, que después se transportan y ensamblan en la parcela para entregar casas terminadas en cuestión de meses y con presupuesto cerrado.
La compañía, especializada en casas de hormigón prefabricado, ofrece un servicio integral que abarca desde el diseño arquitectónico y los estudios técnicos hasta la gestión de licencias y la ejecución completa en obra. Cada vivienda parte de modelos propios o se desarrolla a medida, trabajando con una red estable de proveedores y aplicando una metodología que prioriza la planificación previa frente a la improvisación en obra.
El sistema se articula en torno a la producción de grandes paneles de hormigón armado en fábrica, que se montan en la parcela con ayuda de grúas en pocos días, lo que permite tener la estructura completa en semanas. Este enfoque reduce de forma significativa los plazos habituales de la construcción tradicional: desde la concesión de la licencia, la entrega de las viviendas se sitúa entre los seis y los nueve meses, frente a los ciclos de 16 a 24 meses que aún predominan en el sector.
En el plano económico,
la propuesta de The Concrete Home se posiciona en el segmento alto del mercado residencial , pero con la ventaja de un precio cerrado que incluye diseño, licencias y obra. El rango de coste se sitúa entre 1.900 y 2.300 euros por metro cuadrado, dirigido principalmente a clientes de entre 40 y 60 años que buscan viviendas de diseño contemporáneo y altos estándares de acabados. La compañía facturó 15 millones de euros en 2025 y prevé alcanzar los 20 millones en 2026, con una media de más de 20 viviendas al año en sus principales zonas de actividad: Comunidad de Madrid, Cataluña y Andalucía.
La eficiencia no se limita a los plazos o al control de costes, sino que también se traslada al desempeño energético de las viviendas.
Los proyectos de The Concrete Home se entregan con calificación energética A y un consumo eléctrico medio que la empresa sitúa en torno a 50-60 euros al mes para casas de entre 200 y 300 metros cuadrados. Además, la firma ha comenzado a trabajar con estándares passivhaus, con el objetivo de reducir al mínimo la demanda de calefacción y refrigeración.
La génesis del proyecto se remonta a la crisis financiera de 2008, cuando Manuel García, arquitecto técnico y promotor, vio cómo la falta de financiación paralizaba su actividad. Aquella situación le llevó a explorar sistemas constructivos alternativos, hasta encontrar en el hormigón prefabricado una vía para replantear el modo de levantar viviendas. En 2016 ejecutó su primera casa con este método en Collado Villalba (Madrid), un proyecto piloto de 95 metros cuadrados que sirvió como banco de pruebas del modelo.
Poco después se incorporó a la empresa su hijo,
Álvaro García , formado en administración de empresas y marketing, que comenzó como becario y hoy codirige la compañía.
La combinación de experiencia técnica y enfoque organizativo marcó el rumbo de The Concrete Home , que dio un salto de escala durante la pandemia, coincidiendo con el auge de la vivienda unifamiliar y el replanteamiento de los estilos de vida. Ese impulso permitió abandonar una pequeña oficina en Las Rozas y levantar su propia sede en Torrelodones, construida con su propio sistema y apoyada en una segunda base en Málaga y una plantilla fija de unas 80 personas entre oficina y obra.
Entre los hitos de la compañía figuran tanto proyectos residenciales como operaciones de mayor complejidad. En el ámbito internacional, la empresa ha ejecutado viviendas de superlujo en Andorra, con superficies cercanas a los 1.200 metros cuadrados y presupuestos de varios millones de euros. En España, también ha desarrollado edificios residenciales en altura, como un inmueble de cinco plantas en Collado Villalba, que refuerza su apuesta por el prefabricado de hormigón en contextos urbanos.
Con el modelo de negocio ya asentado,
el siguiente objetivo de The Concrete Home es escalar e internacionalizar su sistema constructivo . La empresa estudia su desembarco en nuevos mercados y persigue aumentar el grado de industrialización, incorporando más procesos al taller, desde carpinterías hasta preinstalaciones eléctricas integradas en los muros. El propósito es ganar todavía más control sobre calidad y plazos y poder replicar su propuesta de vivienda de lujo en hormigón prefabricado fuera de España.