Poder llegar a una segunda residencia y encontrar el jardín en perfectas condiciones, listo para disfrutar, se ha convertido en una de las principales prioridades de los propietarios. La evolución del paisajismo está dando paso a una nueva generación de jardines y terrazas concebidos para funcionar de forma eficiente durante todo el año, incluso cuando la vivienda permanece desocupada durante largos periodos.
Así lo explica
Fernando Pozuelo, fundador de FERNANDO POZUELO Unique Landscapes , quien define el paisajismo de alto rendimiento como "un paisajismo que con poco te da mucho". Es decir, espacios capaces de conservar su valor estético, minimizar el consumo de agua, reducir el mantenimiento y evitar incidencias cuando la vivienda permanece desocupada.
"El verdadero paisajismo de alto rendimiento consiste en transformar el entorno ajardinado en un ecosistema natural que proteja la vivienda y funcione de manera eficiente durante todo el año", explica
Pozuelo .
Diseñar para la ausencia, disfrutar al llegar Uno de los principales retos de las segundas residencias es que el paisaje debe seguir funcionando sin una supervisión constante. Para ello, el diseño cobra un papel determinante. La elección de especies adaptadas al clima, la simplificación de instalaciones, la monitorización remota o la planificación frente a fenómenos como sequías, lluvias torrenciales o fuertes vientos permiten anticiparse a posibles incidencias antes incluso de que ocurran.
Pero
Fernando Pozuelo insiste en que el objetivo va mucho más allá que reducir el mantenimiento. "Una segunda residencia debe transportarnos desde el primer instante. El entorno natural tiene que romper con la rutina cotidiana y hacernos sentir que hemos llegado a un lugar completamente distinto, donde el tiempo transcurre de otra manera".
Por ello, el acceso, los recorridos, las zonas de sombra, los miradores, el agua o los espacios de estancia adquieren un protagonismo especial, convirtiéndose en herramientas para generar una experiencia inmersiva desde el momento de la llegada.
Menos mantenimiento, más impacto Contrariamente a lo que suele pensarse, en un paisajístico espectacular en numerosas ocasiones se utilizan soluciones sencillas alejadas de la complejidad. Para el paisajista, la clave está en construir una arquitectura vegetal sólida, utilizando especies resistentes, materiales duraderos y composiciones coherentes con el paisaje que las rodea. "La sofisticación va más allá de acumular plantas o elementos decorativos, es un proceso creativo orientado a crear proyectos con personalidad, capaces de destilar la esencia del entorno y mantenerse bellos con el paso del tiempo".
El estudio del clima, de los marcos de plantación o de las necesidades hídricas de cada especie resulta fundamental para garantizar la evolución del paisaje durante décadas, evitando podas, sustituciones o tratamientos innecesarios.
Tecnología que cuida del paisaje El desarrollo tecnológico está transformando también la gestión de estos espacios. Sistemas de riego inteligente, sensores ambientales, monitorización remota o escenas lumínicas programadas permiten controlar el jardín a distancia y preparar la vivienda antes incluso de la llegada de sus propietarios.
Además, soluciones como la captación de agua de lluvia, la reutilización de recursos hídricos, los jardines inundables o los depósitos de almacenamiento permiten reducir el consumo y mejorar la resiliencia frente a escenarios climáticos cada vez más extremos.
"El diseño es casi más importante que la tecnología. Cuando ambos trabajan juntos, el mantenimiento puede reducirse más de un 50 %, consiguiendo paisajes mucho más autónomos y eficientes", afirma
Pozuelo .
Las terrazas: pequeños espacios con un enorme valor Este concepto de alto rendimiento también lo utilizamos en azoteas, balcones y terrazas. Estas están adquiriendo un papel protagonista, especialmente en viviendas vacacionales y residencias urbanas. Para
Pozuelo, estos espacios son capaces de convertirse en auténticos activos inmobiliarios gracias al diseño paisajístico. "Las terrazas son como nidos de pájaro desde los que expresar la emoción de la diferenciación. Incluso espacios muy pequeños pueden convertirse en lugares únicos para vivir, descansar o desarrollar una actividad económica".
Pérgolas bioclimáticas, piscinas, duchas, cocinas exteriores, jardines de cultivo, zonas de restauración, soláriums o miradores permiten transformar una cubierta convencional en un espacio de alto valor experiencial. Cada vez son más frecuentes los rooftops, penthouses o espacios exteriores panorámicos que se convierten en el principal atractivo de hoteles, edificios residenciales o viviendas particulares, demostrando que el verdadero lujo se alberga como las grandes esencias también en pequeños espacios.
Un paisajismo que también revaloriza el patrimonio Más allá del bienestar, un proyecto paisajístico bien planteado supone también una inversión. Según explica
Fernando Pozuelo, la integración entre arquitectura y paisaje mejora la privacidad, potencia las vistas, amplía los usos de la vivienda y aumenta la percepción de calidad del conjunto. "Un jardín bien diseñado puede incrementar el valor de una propiedad. Pero el verdadero lujo está en llegar a tu segunda residencia y comprobar que todo funciona, que todo invita al descanso y que el espacio exterior cuida de la casa en tu ausencia".
Para el paisajista,
el futuro pasa por espacios cada vez más sostenibles, resilientes y conectados con la naturaleza, donde tecnología y diseño trabajen conjuntamente para ofrecer una nueva forma de disfrutar del hogar. "El entorno natural del futuro será una fuente de inspiración, un lugar que nos ayude a reconectar con la naturaleza y a equilibrar el desarrollo tecnológico con el bienestar de las personas", concluye.