Si durante años el debate se centró en reducir las pérdidas de calor durante el invierno, el aumento de las olas de calor y las temperaturas extremas obligan a ampliar la mirada. Hoy,
los edificios también deben ser capaces de limitar la entrada de calor desde el exterior para reducir la demanda de refrigeración y mantener unas condiciones interiores de confort.
"Hace veinte años diseñábamos edificios para un clima que ya no existe. Hoy tenemos que proyectar pensando en cómo viviremos durante las próximas décadas.", afirma
José Miguel Cortés , director de GEALAN para España y Portugal.
La envolvente funciona como un sistema La respuesta no depende de un único elemento, sino del comportamiento conjunto de toda la envolvente. Cubiertas, fachadas, aislamiento, protección solar, vidrios y carpinterías deben actuar de forma coordinada para ofrecer un rendimiento eficiente.
De poco sirve invertir en una cubierta altamente aislada o en una fachada de altas prestaciones si los huecos —ventanas, puertas y sistemas correderos— no mantienen el mismo nivel de aislamiento y estanqueidad. Del mismo modo, una carpintería de altas prestaciones no alcanzará todo su potencial si el resto de la envolvente presenta deficiencias.
En edificios antiguos o con soluciones obsoletas, las infiltraciones de aire favorecen las pérdidas de calor durante el invierno y la entrada de calor en verano, incrementando la demanda de climatización y reduciendo el confort interior.
"Durante muchos años el foco estuvo en conservar el calor en invierno. Hoy debemos diseñar edificios capaces de responder a un clima mucho más exigente durante todo el año. La clave está en entender la envolvente como un sistema donde cada elemento aporta al rendimiento del conjunto", explica
José Miguel Cortés .
Adaptar las carpinterías a una nueva realidad climática En este contexto,
GEALAN apuesta por una nueva generación de soluciones correderas capaces de responder a las exigencias de la arquitectura contemporánea , donde las grandes superficies acristaladas y la conexión entre el interior y el exterior deben convivir con elevados niveles de aislamiento y estanqueidad.
Actualmente,
GEALAN-SMOOVIO® responde a uno de los principales retos de las soluciones correderas:
compatibilizar el aprovechamiento del espacio con unas prestaciones propias de una envolvente de altas prestaciones. El sistema incorpora una
geometría de perfiles optimizada , juntas perimetrales de alta compresión y un mecanismo de herrajes diseñado para lograr un cierre especialmente estanco. Esta configuración permite alcanzar elevados niveles de estanqueidad al aire (hasta clase 4 según EN 12207) y un excelente aislamiento térmico.
En unos meses, esta estrategia se reforzará con la incorporación de GEALAN-SMOOVE multislide , concebida para
responder a la creciente demanda de grandes aperturas panorámicas. El sistema amplía las posibilidades de diseño para arquitectos y proyectistas, permitiendo crear espacios más luminosos y una mayor continuidad entre el interior y el exterior, manteniendo el
enfoque de GEALAN en el rendimiento de la envolvente del edificio .
La estrategia se completa con
GEALAN-LINEAR® , el sistema de perfiles de 74 mm concebido para obra nueva y rehabilitación. Su estructura multicámara —seis cámaras en el marco y cinco en la hoja— y su innovadora junta central contribuyen a reducir los puentes térmicos y mejorar el aislamiento. El sistema alcanza valores de hasta
Uw 0,73 W/(m²K) , según configuración, e integra soluciones para ventanas, balconeras y puertas de entrada dentro de una misma plataforma tecnológica.
Materiales preparados para un clima más exigente La adaptación al cambio climático no solo plantea retos en términos de eficiencia energética, sino también de
durabilidad de los materiales expuestos a una radiación solar cada vez más intensa y a temperaturas extremas. En este ámbito, la tecnología de superficie
GEALAN-acrylcolor® aporta una
protección adicional a los perfiles de PVC gracias a la coextrusión de una capa de vidrio acrílico (PMMA), altamente resistente a la radiación UV y a las condiciones meteorológicas. Esta tecnología contribuye a preservar durante más tiempo la estabilidad del color y el acabado superficial de ventanas y puertas, reduciendo el envejecimiento provocado por la exposición continuada al sol y minimizando las necesidades de mantenimiento. "Nuestra responsabilidad como fabricantes de sistemas es desarrollar soluciones que ayuden al sector a adaptarse a esa nueva realidad.", concluye
José Miguel Cortés .