La proporción entre el ancho de la calle y la altura de instalación de la luminaria determina las características ópticas necesarias para distribuir la luz de manera eficiente. En alumbrado público, no basta con iluminar: la clave está en dirigir la luz con precisión, garantizar una distribución uniforme y evitar el
deslumbramiento y la contaminación lumínica. Para conseguirlo, es fundamental comprender cómo funcionan las ópticas de las luminarias y qué información nos proporciona una curva fotométrica.
En esta ocasión, exploramos los distintos tipos de distribución luminosa, la clasificación de las luminarias viales y la importancia de diseñar soluciones ópticas a medida para responder a las necesidades reales de cada calle.
Distribución luminosa de una luminaria de alumbrado vial, que ilustra cómo se proyecta la luz en diferentes ángulos y cómo se distribuye sobre la superficie iluminada. ¿Qué es una curva fotométrica? Una curva fotométrica es la representación gráfica en dos o tres dimensiones de cómo una luminaria distribuye su luz en el espacio. A través de un eje de coordenadas polar, este diagrama muestra la intensidad luminosa (medida en candelas) emitida en diferentes ángulos.
Siempre y cuando los diseñadores sepan identifica este "mapa de luz" podrán saber si una luminaria concentra la luz debajo de un poste creando un punto caliente que deslumbra o si lanzará la luz a gran distancia. Esto permite separar más las columnas sin perder un ápice de uniformidad longitudinal.
Las lentes de ATP Iluminación están diseñadas para dirigir la luz con precisión y garantizar una iluminación uniforme. Clasificación de la distribución de luz Como es evidente, no todas las calles son iguales; la geometría de la luz tampoco. La relación entre la anchura de la vía y la altura del montaje influye directamente en la óptica interna del LED. Por eso las distribuciones se clasifican en:
• Tipo I: Distribución alargada y estrecha. Ideal para luminarias instaladas en el centro de camellones o vías peatonales estrechas.
• Tipo II y Tipo III: Distribuciones asimétricas medias, diseñadas para luminarias instaladas en un lateral de la vía. Empujan la luz hacia el frente (cruzando el asfalto) y hacia los lados, siendo el estándar en la mayoría de calles residenciales y avenidas.
• Tipo IV: Distribución altamente asimétrica. Tira la luz muy hacia adelante, utilizada habitualmente para iluminar calles muy anchas o autopistas desde el perímetro sin que la luz retroceda hacia las fachadas traseras.
Esquema de distribución lumínica que muestra la intensidad luminosa en diferentes ángulos y su alcance sobre la superficie, facilitando el análisis de la uniformidad y la eficiencia del alumbrado. Control del resplandor: Cut-off, Semi-cut-off y Non-cut-off Además de decidir hacia dónde va la luz, la fotometría define el ángulo crítico de deslumbramiento. La normativa clasifica las luminarias según la cantidad de luz que emiten cerca de la horizontal (el ángulo que va directo a los ojos del conductor):
• Cut-off: Su curva fotométrica restringe drásticamente la intensidad luminosa en ángulos superiores a 80°. Son esenciales para evitar el deslumbramiento en vías rápidas.
• Semi-cut-off: Permiten una ligera emisión de luz en ángulos altos (la intensidad máxima suele presentarse alrededor de los 65° a 75°). Se utilizan cuando se requiere ampliar la interdistancia entre postes.
• Non-cut-off: Este diseño no restringe la emisión horizontal. Eso sí, amplían mucho su campo visual, aunque pueden generar mayor contaminación lumínica.
Difusor Confort®, diseñado para reducir el deslumbramiento de la tecnología LED, mejorar el confort visual y favorecer una iluminación uniforme sin comprometer el rendimiento lumínico. La filosofía de ATP: Ópticas a medida Mientras la mayoría del mercado ofrece luminarias genéricas que obligan a adaptar la calle, en
ATP Iluminación adaptamos la luminaria al entorno.
Nuestro equipo de I+D diseña lentes poliméricas de alta precisión a medida, optimizando la distribución lumínica y el Cut-off para maximizar la separación entre columnas, garantizar una uniformidad óptima y mantener el FHS al 0 %.
Vista nocturna de Siurana (Tarragona), donde el control del Flujo Hemisférico Superior (FHS) en el alumbrado público contribuye a reducir la contaminación lumínica.