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La calefacción por suelo radiante consiste en la
utilización de la superficie de la vivienda como emisor de
calor haciendo circular agua a través de unos circuitos
embebidos en el propio suelo. Disponemos asimismo de la
posibilidad de emplear este tipo de instalación para la
refrigeración utilizando el suelo como elemento absorbedor de
calor. En cualquiera de las dos aplicaciones, calefacción o
refrescamiento, disponemos de una gran superficie como elemento
emisor/absorbedor de calor a bajo nivel térmico.
Ventajas: máximo confort y ahorro
energético
La climatización por suelo radiante
ofrece unas condiciones de máximo confort. Esto se debe a que
hay una distribución totalmente uniforme de temperaturas, con
lo que se eliminan las zonas excesivamente frías o calientes y
se genera una emisión o absorción de calor muy homogénea en
todo el local, y a la ausencia de corrientes de aire, motivo de
gran nivel de disconfort.
Mediante este sistema se reduce el
coste energético de la instalación, ya que permite trabajar
con generadores tales como la caldera de condensación y la
bomba de calor en un rango de temperaturas en las que estos
generadores ofrecen unos rendimientos óptimos. Por otra parte
los requerimientos en cuanto a nivel de temperatura ambiente en
este tipo de instalación son inferiores en calefacción y
superiores en refrescamiento con grado de confort equivalente.
Componentes del sistema
Una instalación de climatización por
suelo radiante/refrescante se compone del generador, los
elementos necesarios para la distribución del fluido y la
regulación que permite adaptar el funcionamiento de la
instalación a las condiciones exteriores e interiores.
Los sistemas de
climatización por suelo radiante/refrescante optimizan la
utilización de generadores de la máxima eficiencia energética
como son la caldera de condensación y la bomba de calor, con lo
que disminuye el consumo, se reduce la emisión de contaminantes
a la atmósfera y se respeta el medio ambiente. Por una parte la
integración de la bomba de calor aire-agua aporta soluciones
para una climatización integral con rendimientos muy
interesantes. Y por otra, la combinación con calderas de
condensación constituye una aplicación idónea, puesto que al
trabajar a baja temperatura la caldera optimiza su rendimiento
(como se verá más adelante), permite dimensionar de la forma
más eficaz la instalación y obtener un rendimiento conjunto
óptimo ofreciendo soluciones que se adaptan a las condiciones
climatológicas más diversas. Finalmente existe la posibilidad
de integrar paneles solares térmicos en la instalación como
aporte a la calefacción por suelo incrementando de esta forma
el ahorro energético de la instalación.

La distribución del fluido portador a
los circuitos se efectúa mediante colectores de ida y retorno a
los que se conectan los circuitos. La instalación requiere de
un nivel de aislamiento que reduce la demanda de calefacción y
refrigeración, reduciendo el consumo de instalación.
La distribución de circuitos puede
ser en serpentín o espiral, siendo esta última disposición la
recomendada ya que permite una mayor uniformidad en la
distribución del calor así como una mejor homogeneidad de
temperaturas.
Los sistemas de climatización por
suelo radiante permiten el empleo de cualquier tipo de
pavimento, sin embargo, y como es lógico, su comportamiento ante
la transmisión de calor diferirá en relación a los diferentes
coeficientes de conductividad térmica.
La regulación de la instalación
Los elementos de regulación de la
instalación constituyen una parte muy importante de la misma,
puesto que los parámetros para el óptimo funcionamiento de la
instalación deben adecuarse tanto desde el punto de vista del
confort como del ahorro energético.
La regulación de la temperatura de
impulsión a la instalación en función de la temperatura
exterior permite obtener una respuesta del sistema más ágil
ante variaciones en la temperatura exterior. Debe tenerse en
cuenta que la inercia de la instalación es importante, por
tanto, la velocidad de respuesta de la instalación es
completamente diferente a la que podríamos esperar de una
instalación, por ejemplo, de radiadores. Por este motivo la
temperatura de impulsión del agua a circuitos deberá
modificarse en función de la temperatura ambiente alcanzada en
el local. A modo de ejemplo, en periodo de calefacción la
temperatura de impulsión se irá reduciendo a medida que la
temperatura registrada en la habitación se aproxime al valor
fijado como de confort.
En periodo de refrescamiento
generalmente es necesario controlar las condiciones
higrométricas, temperatura y humedad relativa ambiente, de
forma que la temperatura superficial no descienda por debajo de
la temperatura de rocío y evitando de este modo la formación
de condensaciones.
Por otra parte, la zonificación a
través de la regulación de temperatura ambiente permite
diferenciar distintas zonas de temperatura en la vivienda,
controlando, desde termostatos ubicados en cada uno de los
locales, la apertura o cierre de los circuitos en función de la
temperatura alcanzada.
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