
En los entornos industriales modernos, el ruido rara vez es un fenómeno aislado o puntual, tratándose de una constante operativa: motores en funcionamiento continuo, sistemas neumáticos, impactos metálicos, procesos de corte o molienda. Esta exposición prolongada a niveles elevados de presión sonora no es inocua, dado que la pérdida auditiva inducida por ruido (PAIR) sigue siendo una de las enfermedades profesionales más extendidas en Europa, con carácter irreversible y, en muchos casos, infradiagnosticado.
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